¿Entrenar o vivir?

Cuando decides que es el momento de empezar a disfrutar de los beneficios de la actividad física regular, sueles empezar el primer entrenamiento sintiéndote con el volumen de Teté Delgado (pero no tanta elegancia) o con la delgadez de Christian Bale en “El Maquinista” y al cabo de hora y media quieres parecerte a Frank Medrano o a Carol Saraiva. Entonces al ver que no hubo ningún avance significativo en tu primera sesión, la motivación se te desploma, lo que empezó con ímpetu desmedido se transformó de repente en la búsqueda de un reto que entiendes está muy distante de tu estado actual. Cuando cae la motivación debes volver hacía atrás y recordar porque decidiste empezar a hacer esto. Por diversión, por pasear, por socializar… ¿Lo recuerdas? 

“Al prepararme para la batalla, siempre me he encontrado con que los planes son inútiles, pero planear es indispensable.”
Dwight D. Eisenhower

Muchas veces nos dejamos embaucar con metas secundarias como por ejemplo bajar marcas en carreras, perder o ganar kilos y mejorar tus registros en general. No me mal interpretes, todo esto está bien, son objetivos que mantienen la motivación, pero dudo que tu vida dependa de ellos, excepto si tienes un peso extremadamente alto o bajo. Los problemas empiezan cuando esos desafíos te desaniman. Siempre puedes volver a la antigua rutina de dejar aparcadas las zapatillas, la bici, el balón, la raqueta, el bañador y los bonos de la piscina. Pero recuerda, no debes dejar aparcada tu forma física,  densidad osea, movilidad articular, autoestima, apertura social, bienestar y, lo más importante –  ¡TU SALUD! porque de ella si depende tu vida.

Cuando se desea algo es imperativo ir a por ello. Es imposible hacer récord del mundo en una maratón en apenas una zancada de 42,2 kilómetros, deben ser dadas zancadas sucesivas y haber corrido antes distancias menores al mismo ritmo o más rápido. Una meta es como un árbol que se corta con múltiples hachazos, un  reto nunca supondrá un derribo con un solo hachazo. Esto es la vida real, solo en la películas pasa que al cabo de noventa minutos se es campeón del mundo sin nunca antes haber practicado esa modalidad, se vive en pareja feliz para siempre con una simple sonrisa, se gana la guerra con cuchillo entredientes o se cura de una enfermedad que parecía irreversible sin cambiar hábitos. Los objetivos se consiguen con esfuerzo continuo viente y cuatro horas al día en los siete días a la semana, al cabo de las semanas, meses y años…

“Quien quiere llegar, busca caminos; quien no quiere llegar, busca excusas.
Enrique Maldonado Bousquets

Pequeños avances cada día, sorteando los obstáculos con la mirada siempre fija en cada paso te conduce a estar cada vez más cerca de tu objetivo en la vida. Cada persona tiene el suyo según sus condiciones particulares, trotar 200 metros puede ser una odisea para gente mayor o gente con movilidad reducida, así como nadar para personas con fobia, por lo tanto, tus objetivos deben ser definidos con carácter personal, que se adapten a tus circunstancias y conlleven un desafío interior. Evita compararte con los demás, en la mayoría de los casos tienes las de perder, hay siempre alguien que nada más metros, pedalea a mayor velocidad, entrena más horas, levanta más peso, etc. Otra cosa es encontrar a personas que compartan tu metas y decidáis hacer el camino juntos. En grupo o por separado, un reto debe ser personal y el simple hecho de desafiarte ya es meritorio de por si.

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Lo dicho, déjate de rollos… ¡PONTE A ENTRENAR! 😉

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